Las ruinas alcanzan una extensión de medio kilómetro, donde hay cuatro talayots circulares, tres talayots cuadrados y un túmulo, todos alineados aproximadamente; y hay otro talayot circular fuera de la alineación (no todos los monumentos están en el área visitable).
El estado de conservación de algunos de ellos es bastante bueno, llegando a una altura de casi siete metros, que sirvieron de protección al poblado. Son escasos los conocimientos de estos habitantes, y no se sabe la función de algunos habitáculos del recinto.
Este centro ceremonial está justo al lado de una de las principales vías pecuarias de la isla, donde los pastores han venido iniciando, verano tras verano y desde tiempos inmemoriales hasta hace pocos años, la transhumancia hacia las montañas. Quizás este era el punto de reunión de los rebaños de la comarca sur, previo a la iniciación del camino en busca de los pastos frescos de la sierra norte de Mallorca.
Estos megalitos fueron declarados patrimonio cultural en 1951. |